lunes, 29 de junio de 2009

Aquellos Chalados con sus Locos… Bici-Cohetes

Los tíos somos así. No podemos evitarlo. Basta que nos den algún tipo de propulsor (cuanto más potente mejor) por un lado y por otro lado unas pocas ruedas, para que no paremos hasta encontrar la forma más rápida de partirnos la crisma. Qué le vamos a hacer, es algo inherente a nuestra forma de ser.

Y si no que se lo digan a estos alemanes que entre 1920 y 1930 les dio por poner cohetes a cualquier cosa que fuera susceptible de llevarlos. Por ejemplo… a una bicicleta.

Aparte de la carrera celebrada en 1929 (foto cabecera) con estas bici-cohetes y de la que se desconoce si hubo heridos e incluso de si alguien llegó a la meta, está el documentado caso de Her Richterr, un alemán que tuvo la feliz idea de instalar doce cohetes propulsores sobre su bicicleta.

Una pequeña batería colgada en la barra de la bici(caja blanca) y que controlaba con unos interruptores situados en el manillar encendía los cohetes.

Al principio la cosa no parecía ir demasiado mal y llegó alcanzar casi los 80 Km/h.

Pero en un momento dado, perdió el control de la bicicleta y pasó lo que tenía que pasar. Acabó por los suelos

No resultó herido pero la bici no tuvo la misma suerte y agoniza tendida en el suelo, aunque Richterr no se fía y vemos como se acerca con cautela pues estos bichos pueden revolverse antes de morir. ;-)


De todos modos, todos sabemos que no nos rendimos ante los primeros fracasos y si creemos que la idea es los suficientemente arriesgada, no cejaremos hasta que logremos que sea realmente peligrosa. Así tenemos hoy en día a un “descendiente” de Her Richterr que basándose en la misma idea, pero con medios algo mejores, ha alcanzado los 236 Km/h… ¡Pa’haberse matao!


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